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Receta: "Mediadores y Metiches"
Por: Iliana Berezovsky y Becky Krinsky
Los pleitos de dos se convierten en guerras de muchos

Que problema tan grande se generó unos días antes de la boda de Alejandra, la sobrina preferida de la familia. Ella teme que no va a poder disfrutar de la fiesta tan especial de su boda ya que sus "tías", las hermanas de su madre, están peleadas entre si, y lo que comenzó siendo un simple problema entre dos tías, se convirtió en un verdadero lío de lavandería.

El problema si bien no fue tan grande en un principio, ahora todos los que han intervenido en tratar de arreglar el problema han quedado lastimados y ofendidos, así que a lo que empezó como un mal entendido de dos, se sumó las buenas intenciones de otros y se ha desencadenado una guerra familiar. ¡Que líos con estos tíos!

Marta estaba molesta con Teresa, su hermana menor y había decidido mantenerse alejada de ésta durante la fiesta. Pero Justina, la hermana conciliadora, trató de ser la mediadora entre sus hermanas, queriendo que estas se perdonen entre sí y pudiesen disfrutar de la boda. Sin embargo, las buenas intenciones no fueron suficientemente fuertes para que se vencieran los orgullos y se perdonaran los malos entendidos. Al sentirse frustrada, Justina tomó partido por la hermana menor, criticó a Marta e involucró a la novia y a su padre, dando por resultado mayores acusaciones. La pobre Justina con las mejores intenciones, lo único que logró fue aumentar la tensión familiar. El problema comenzó a crecer en forma desproporcionada. Finalmente, Marta, sintiéndose angustiada y desbordada, decidió no ir al casamiento y cortó la comunicación con su familia. Lo que comenzó siendo un conflicto menor se convirtió en un problema de gran magnitud gracias a los intentos de mediación mal entendidos.

Las intenciones habían sido buenas y quizá Justina hubiera tenido éxito, si en vez de dispersar el chisme y tratar de imponer su punto de vista, hubiera brindado asistencia y ayudado a que ambas hermanas encontraran soluciones aceptables para ambas. Cuando una persona se convierte en juez y parte al mismo tiempo, se pierde la parcialidad y la objetividad del problema. Las críticas solo consiguen que la persona se sienta aun peor y se ponga a la defensiva. Es posible que las hermanas se hubieran reconciliado si Justina hubiera escuchado atentamente a ambas partes y las hubiera incitado hacia un diálogo franco y de búsqueda honesta de soluciones para un mutuo acuerdo. Fue una oportunidad perdida, y una fiesta descompuesta.

Recetas para la Vida™
Para lograr la reconciliación

Ingredientes

  • 1 paquete de Atención
  • 1 ½ taza de Empatia
  • 2 cucharadas de Prudencia
  • 2 cucharadas de Imparcialidad
  • 500 grs. de Astucia
  • Agregar mucho esfuerzo
Condimentos:
Sinceridad, calma, iniciativa

Modo de Preparación:

Para ser un buen mediador se debe ser capaz de escuchar con una actitud imparcial, tener empatía, prudencia y una actitud conciliadora. El conciliar tiene como objetivo UNICO contentar a las dos personas que se han disgustado. El mediador no debe por ningún motivo ofrecer su punto de vista o hacer algún tipo de alianza. En la cocina es muy bien sabido que cuando varios cocineros menean una sopa, ésta termina quemándose, ya que cada quien tiene su término y su sabor. Si hay un problema entre dos personas, tiene que haber una solución entre ambas. Muchas veces es mejor no meterse en los problemas ajenos si no se tiene una postura objetiva y encaminada exclusivamente a conseguir soluciones. Igualmente es importante aprender a respetar los tiempos y valores de las personas que están disgustadas ya qué dentro del disgusto también existe dolor y resentimiento, ingredientes muy frágiles y delicados. De nada sirve centrarse en el acto que produjo el enojo o el mal entendido, recurriendo al pasado, concentrándose en los reproches y en lo que ya no se puede cambiar. El juzgar quien tiene la razón y quien está equivocado, lleva a la lucha de poder y a la clausura. Cuando uno motiva a que se haga un sincero esfuerzo para obtener una reconciliación es más probable que se logre una solución satisfactoria para ambas partes logrando que retomen lo positivo de la situación.

Después de todo, si se trata de personas que queremos y son importantes en nuestra vida, con mayor razón deberíamos de hacer un mayor esfuerzo para ayudarlos a solucionar rápida y tranquilamente los problemas, y así todos ganan.

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